Rentabilidad por producto en PYMEs
La rentabilidad por producto es una de las variables más subestimadas en la gestión de una PyME. Muchas empresas venden bien, facturan de forma constante y aun así sienten que el dinero no rinde. El problema suele estar en no saber con claridad qué productos realmente generan utilidad y cuáles solo ocupan tiempo, inventario y capital.
En el día a día, es común tomar decisiones basadas en volumen de ventas o percepción comercial. Sin embargo, vender más no siempre significa ganar más. Cuando no se analiza la rentabilidad por producto, la empresa puede estar empujando con fuerza líneas que apenas se sostienen, mientras descuida aquellas que verdaderamente aportan valor.
En esta guía aprenderás cómo entender, analizar y usar la rentabilidad por producto para tomar mejores decisiones comerciales, operativas y estratégicas, con un enfoque práctico para PyMEs mexicanas.
Qué significa realmente la rentabilidad por producto
La rentabilidad por producto mide cuánto gana tu empresa por cada producto o servicio después de considerar todos los costos asociados. No se trata solo del margen bruto, sino de la utilidad real que deja cada venta.
Un error común es asumir que si el precio es mayor que el costo directo, el producto es rentable. En la práctica, hay costos ocultos que cambian completamente el panorama. Logística, inventarios, devoluciones, tiempos operativos y soporte postventa pueden convertir un producto “estrella” en un generador de problemas.
Entender la rentabilidad por producto permite dejar de evaluar el negocio en bloque y empezar a analizarlo por piezas. Esa granularidad es clave para dirigir con criterio.
Por qué las PyMEs suelen perder dinero sin notarlo
Muchas PyMEs no pierden dinero de forma evidente. Lo pierden lentamente. Venden productos con márgenes bajos, alta rotación y mucha complejidad operativa, sin darse cuenta del desgaste financiero que generan.
Cuando no se mide la rentabilidad por producto, se toman decisiones basadas en intuición. Se priorizan productos populares, se aceptan descuentos recurrentes o se sostienen líneas completas por costumbre.
El resultado suele ser una empresa ocupada, con equipos saturados y utilidades que no crecen al ritmo esperado. No es un problema de esfuerzo, sino de enfoque.
Rentabilidad por producto vs volumen de ventas
Uno de los cambios de mentalidad más importantes para un director de PyME es dejar de obsesionarse solo con el volumen. El volumen sin rentabilidad puede ser peligroso.
La rentabilidad por producto permite responder preguntas clave. ¿Qué producto aporta más utilidad neta? ¿Cuál consume más recursos internos? ¿Cuál genera más problemas operativos o comerciales?
En muchos casos, un producto con menor volumen puede aportar más al resultado final que varios de alta rotación. Sin este análisis, esas decisiones pasan desapercibidas.
Costos que debes considerar para un análisis real
Para calcular correctamente la rentabilidad por producto, no basta con restar costos directos. Es necesario asignar costos indirectos de forma razonable.
Esto incluye costos administrativos, logística, almacenamiento, mermas, comisiones, soporte y tiempos operativos. No se trata de buscar exactitud contable perfecta, sino de aproximaciones que reflejen la realidad.
Cuando estos costos se integran, aparecen sorpresas. Productos que parecían rentables dejan de serlo. Otros, que se consideraban secundarios, se vuelven estratégicos.
Cómo usar la rentabilidad por producto para decidir mejor
La rentabilidad por producto no es un ejercicio teórico. Es una herramienta para decidir qué impulsar, qué ajustar y qué eliminar.
Permite redefinir estrategias de precios, replantear descuentos y negociar mejor con proveedores. También ayuda a enfocar esfuerzos comerciales en lo que realmente conviene vender.
En empresas con portafolios amplios, este análisis puede simplificar la operación. Menos productos, mejor gestionados y con mayor utilidad, suelen generar más estabilidad que catálogos extensos mal controlados.
Impacto en inventarios y capital de trabajo
Un beneficio poco mencionado de analizar la rentabilidad por producto es el impacto en inventarios. Los productos menos rentables suelen ser los que más capital inmovilizan.
Al identificar estas líneas, la empresa puede reducir inventarios innecesarios y liberar flujo de efectivo. Esto mejora la liquidez sin necesidad de aumentar ventas.
La rentabilidad por producto conecta directamente con el flujo de caja. Lo que no aporta utilidad tampoco debería consumir recursos críticos.
Rentabilidad por producto como herramienta estratégica
Más allá de lo financiero, la rentabilidad por producto ayuda a definir el rumbo del negocio. Permite decidir en qué mercado competir, qué tipo de cliente priorizar y qué propuesta de valor fortalecer.
Las PyMEs que usan este análisis dejan de crecer por inercia y empiezan a crecer con intención. No todo lo que se puede vender conviene venderse.
Este enfoque también facilita conversaciones internas más objetivas. Las decisiones se basan en datos, no en preferencias personales o tradición.
Vender con criterio, no solo con volumen
La rentabilidad por producto es una de las palancas más claras para mejorar resultados sin aumentar complejidad. No requiere grandes inversiones, sino claridad y disciplina.
Cuando una PyME entiende qué le deja dinero y qué no, puede simplificar su operación, enfocar a su equipo y tomar decisiones con mayor seguridad.
Vender menos, pero mejor, suele ser el primer paso hacia un negocio más rentable y sostenible.
Una invitación a continuar la conversación
Estos temas suelen generar muchas dudas cuando se aterrizan en la realidad diaria de una PyME. En redes sociales se abordan de forma más directa y aplicada, con ejemplos que ayudan a verlos con mayor claridad. Si te interesa seguir este tipo de reflexiones, puedes encontrar más contenido en los perfiles de Noel Castro (@noelcastrom) en TikTok y Facebook.
El artículo estructura la idea. El video la acerca a la realidad.
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